Nuestras dudas son traidoras: cómo la autolimitación enferma la salud, mata proyectos y acorta la vida.
- Admin CMAMEJ
- 4 dic 2025
- 4 Min. de lectura
By: Javier Coindreau
En la obra Measure for Measure de Shakespeare Claudio es condenado a muerte y pide ayuda a su hermana para que interceda por él ante el juez. La hermana piensa que no tiene ningún poder para ayudarlo y Claudio usa una frase que representa fielmente una teoría completa del comportamiento humano: “Nuestras dudas son traidoras y nos hacen perder lo que a menudo podríamos ganar por miedo a intentarlo.” Shakespeare nos da una lección universal: el obstáculo más peligroso está dentro de nosotros.
La duda no nace como enemiga. Surge como un mecanismo evolutivo de protección que nos limita a nuestra zona de confort. Pero si no cuestionamos nuestras dudas y limitaciones, esa zona de confort se transforma en una prisión. Y esa prisión, ya sea mental, emocional o narrativa, es más severa que cualquier enfermedad física. Porque las historias tienen poder sobre nuestra mente y la historia más poderosa que existe es la que contamos sobre nosotros mismos a nosotros mismos en el silencio de nuestra imaginación.
Como médico, coach y observador de historias clínicas y humanas, he aprendido algo duro pero real, el límite más destructivo no es la enfermedad, el diagnóstico o la edad sino la convicción de incapacidad que sembramos en nuestra propia mente. La duda como “diagnóstico interno” silencioso nos enferma. En temas de salud, la duda actúa como un substrato patológico que nos hace cuestionar si podremos cambiar de hábitos (nunca he hecho ejercicio; no voy a empezar a los 50), nos hace dudar si vale la pena pedir ayuda (mi médico y mi familia no me van a escuchar), nos hace dudar sobre la posibilidad de mejorar (así es mi familia, todos somos hipertensos).
Lo peligroso no es la duda en sí, sino su consecuencia, renunciar antes de comenzar, perder una batalla por no pelearla. Y eso, literalmente destruye metas antes de intentarlas, obstaculiza cualquier tratamiento, incluso cualquier diagnóstico (no voy a checarme por miedo a que me encuentren algo).
¿Cómo nos traiciona la duda? Desde el coaching profesional sabemos que los pensamientos, emociones y lenguaje crean la realidad que vivimos. El problema es que la duda parece racional, pero suele ser sólo una interpretación de datos antiguos que a veces ni siquiera experimentamos nosotros, sino solamente los oímos. Pero lo grave es que la duda sustenta, mantiene y refuerza creencias limitantes que nunca cuestionamos y se convierte en narrativa dominante, no soy suficiente, no puedo, a mi amiga no le funcionó. En logoterapia, Viktor Frankl nos recuerda que la vida exige una respuesta de responsabilidad, no de resignación. Frankl nos insiste en muchas de sus obras que somos más libres de lo que creemos y las creencias limitantes, supuestos e interpretaciones negativas nos hacen renunciar voluntariamente a esa libertad.
Una libertad real, que nos puede llevar lejos en muchos ámbitos de la vida es suprimida por un diálogo interno imaginario. Es grave.
Cómo romper la duda: un enfoque desde el coaching médico
Los modelos de coaching que utilizamos coinciden en tres principios transformadores:
1. La duda se cuestiona, no se obedece. El primer paso es distinguir hechos de juicios. Por ejemplo: Hecho, “nunca he corrido una carrera”; juicio: “No podría correr 5 km”. Ese juicio es un fantasma, no tiene evidencia. Está en el ámbito mental, no es una verdad objetiva.
2. El lenguaje genera realidad. Lo que declaras, creas. Cambiar el lenguaje cambia la identidad: de “no puedo” a “aún no lo he intentado con una estrategia adecuada”; de “soy indisciplinado” a “estoy aprendiendo a ser constante”.
3. El sentido es más fuerte que la duda. Frankl lo dijo citando a Nitzche, cuando encontramos un “para qué”, soportamos cualquier “cómo”. En salud, la búsqueda de sentido es clave: No basta con “quiero bajar de peso”; eso no mueve. Pero sí mueve en cambio “quiero tener energía para ser independiente y ágil.”
El sentido tiene más fuerza que la duda y genera la motivación para movernos.
Un protocolo práctico: cómo avanzar cuando la duda te paraliza
Este pequeño método condensa elementos simples de coaching, psicología positiva y logoterapia:
1. Nombra la duda ¿Qué es exactamente lo que te dices?
2. Pregunta ¿es hecho o interpretación? Las interpretaciones son el filtro de nuestra realidad. El mismo hecho se puede interpretar de una manera u otra y esto lo podemos controlar a nuestro favor.
3. Evalúa el costo de obedecer esa duda ¿Qué oportunidad me niego si no lo intento? El costo de quedarnos en la zona de confort es muchas veces más grave que el intentarlo y que algo salga mal, además nos niega la oportunidad de aprender.
4. Toma una acción alcanzable y multiplícala: no correr 5 km, sino caminar 10 minutos. No cambiar dieta completa, eliminar un mal hábito por semana.
5. Busca sentido a lo que haces, no perfección ¿Para qué vale la pena este esfuerzo? La visualización de un logro es una de las armas de motivación más poderosas.
6. Celebra micro-triunfos. El cerebro necesita pruebas de que “sí puedes”. Los micro-triunfos destruyen macro-dudas.
La medicina del futuro no es sólo científica debe será narrativa.
Los laboratorios, los biomarcadores, ejercicio, dieta y medicamentos importan mucho, pero el arma más poderosa sigue siendo la conversación, especialmente nuestro diálogo interno. El resto son herramientas que se usan como consecuencia de un dialogo interno y externo constructivo. El objetivo es mantener una conversación que abra posibilidades, que rete y motive, que acompañe sin juzgar, no que confirme miedos.
Ese es el trabajo del coaching médico: darle a la persona el permiso de intentarlo. Regresarle poder cuando su mente lo ha perdido.




Comentarios