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La lucha es la arquitectura de tu historia.

  • Foto del escritor: Admin CMAMEJ
    Admin CMAMEJ
  • 4 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

By: Javier Coindreau


Ana tenía 74 años cuando llegó a mi consultorio. Había perdido a su hija de 28 años una década atrás. La muerte fue cruel, injusta, devastadora. Y aun así, Ana era una mujer luminosa, optimista, alegre, de una serenidad que desconcertaba. Un día le pregunté cómo era posible sostener ese ánimo después de semejante historia. Su respuesta me marcó para siempre, por las dificultades, doctor. Las dificultades nos hacen crecer y apreciar. Solo los muertos no tienen problemas.


Con los años he visto que Ana tenía razón. La gente más interesante, profunda y bella que conozco comparte un rasgo, han atravesado dificultades reales. Pero mantenemos la fantasía de que la felicidad es ausencia de problemas. No es así. De hecho, la psicología positiva muestra que las personas más felices son quienes tienen dificultades aproximadamente la mitad del tiempo. Más tiempo enfrentando problemas resulta en periodos de felicidad más cortos, pero más intensos, más conscientes. En cambio, una vida sin fricción se vuelve plana, vacía, sin sentido.


Uno de los fenómenos psicológicos más constantes es la adaptación hedónica: la tendencia del cerebro a acostumbrarse a todo lo bueno. Mientras más predecible y fácil se vuelve la vida, mayor adaptación hedónica y menos placer obtenemos de ella. Además, la lucha construye recursos psicológicos. La teoría Broaden-and-Build de Barbara Fredrickson demuestra que las emociones positivas amplían nuestra capacidad de pensar y actuar creativamente. Pero aquí está el matiz, esas emociones suelen aparecer después de enfrentar un reto, no antes.

También importa la anticipación, que juega un rol en motivar el esfuerzo. Tener algo que esperar, un viaje, una cena especial, un proyecto significativo, eleva el ánimo y la satisfacción incluso antes de que el evento ocurra. Pero la anticipación sólo funciona cuando el futuro requiere planificación, paciencia e incertidumbre. Los estudios sobre rosy prospection muestran que imaginar un evento desafiante pero positivo aumenta la alegría desde ahora. Si todo fuera inmediato, nada sería especial.


Finalmente, la lucha profundiza nuestro sentido de gratitud. No apreciamos aquello que nunca estuvo en riesgo y que no costó trabajo. La lucha, la escasez y la incertidumbre devuelven nuestra atención hacia lo esencial. Premeditatio malorum, o “premeditación de los males”, es una técnica de meditación que adoptaron los estoicos. Básicamente consiste en imaginar los peores escenarios para prepararte por si las cosas salen maly como consecuencia apreciar y agradecer el presente. La idea se hizo más conocida gracias a Séneca, quien explica cómo esta práctica ayuda a fortalecer la mente y la resiliencia emocional.


La paradoja es que una vida sin problemas crea un mayor problema. Cuando por fin obtenemos la comodidad que imaginábamos, sin preocupaciones, sin retos, sin presiones, la vitalidad cae, la apreciación por lo que solía ser valioso se reduce, el sentido de vida se debilita y la adaptación hedónica se maximiza. Sin retos la felicidad se estanca y después declina.


El enemigo de la felicidad no son los problemas y los retos, es el aburrimiento, la ausencia de motivación para lograr algo, arreglar o corregir algo. Según la Logoterapia, una de las formas de encontrar sentido en la vida es precisamente el resolver nuestros problemas. Una vida sin desafíos sería también una vida sin propósito, la lucha es el precio del sentido de vida. De hecho, es común que las sociedades que tienen todo resuelto inventen sus propios problemas. Si no hay dificultades, la mente las crea y comúnmente en la forma de banalidades, extravagancias, obsesiones o peor aun, ideas destructivas.


No fuimos diseñados para la comodidad constante, estamos diseñados evolutiva y emocionalmente para la lucha, para adaptarnos, esforzarnos y superar. El triunfo se disfruta como consecuencia, no en ausencia de retos.


Recibamos y abracemos los problemas y las batallas con inteligencia, calma, valentía y optimismo, porque son el andamiaje que permite que la felicidad se sostenga. La lucha no interrumpe nuestra historia, es la arquitectura de nuestra historia.



 
 
 

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